"Opiniones falibles, propias y ajenas, abiertas a la conversación no dogmática"

27 agosto, 2010

Entran en nuestra vida sin pedir permiso

Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo (Ap. 3:20)
Entran en nuestra vida sin pedir permiso. Quieren saber todos los pormenores de nuestra vida, también acerca de nuestros ingresos económicos. Indagan acerca de nuestros pecados.  Incluso se atreven a preguntar sobre nuestra vida sexual. Nos dicen lo que debemos hacer y lo que no. Nos fustigan en cuanto tienen ocasión desde un púlpito, sea real o virtual. Y una vez que cándidamente les hemos abierto nuestra vida, nos juzgan y utilizan la información para procurar el control sobre nuestras existencias. Así son algunas personas.

A diferencia de ellos, Jesús de Nazaret llama a nuestra puerta pidiendo permiso para entrar. Nos dice que quiere comer con nosotros. Y una vez que le hemos abierto la puerta, nos trata con dignidad, nos escucha en silencio, nos comprende, y posiblemente nos exhorte para posteriormente perdonar lo que sea menester. Nunca utilizará la información que posee sobre nosotros para la amenaza o para recordarnos lo mucho que le debemos. Él es un buen amigo, el mejor.

Él es nuestro modelo y no otro

Ignacio Simal

3 comentarios:

  1. precioso comentari ignacio, que siempre seamos como El

    ResponderSuprimir
  2. A mí, la presión endogámica del grupo a llegado a resultarme asfixiante en algunos casos. Miembro -¿O miembra? ¡Ay, ahora no sé! ;)- Miembro, decía, de diferentes iglesias por haber vivido en muchos sitios, los he visto de todos los colores: Algunos simplemente "no han salido de su pueblo" nunca y por tanto sólo ven las cosas de una cierta manera, sin darse cuenta de que hay más fuera de sus puertas.
    Otros es que quieren poder levantar la voz en algún sitio. Lo mismo les daría que fuese en una reunión de iglesia que en su comunidad de vecinos. La cuestión es que les dejen mandar en algún lugar.
    Podríamos citar a los que se sienten de la "aristocracia" por mantener un apellido pionero... A los que son unos reprimidos y lo pasan bastante mal viendo que otros se streven a hacer lo que ellos no son capaces, no vaya a ser que les critiquen...

    En cuanto a Jesús: ¿Qué hacer cuando se cree que Él es de verdad, pero ya no se encuentra el camino para volver a esa relación íntima que durante unos años se tuvo? ¿Es una cuestión de dureza de corazón, o más bien de miedo a la entrega? ¿Y si me pide lo que yo ya no quiero sacrificar? ¿¿Y si me es imposible disociarle a Él de la imagen que "hemos mamado"?
    Yo entiendo que la vida en comunidad y , especialmente los cultos, debieran ser un momento para compartir esa vida de relación personal de fe, no el sustituto de la espiritualidad de cada uno.
    Pero cuando se siente una, desde hace tantos años, en medio del desierto, muerta de sed y sola, se tiene menos misericordia para aguantar todos esas cosas que tú comentas.
    Yo no sé encontrar el camino de vuelta a casa. Ya me preocuparé después de los vecinos.

    ResponderSuprimir
  3. Ojalá fueran conscientes del daño que hacen y del peligro que supone para muchos perder la gran esperanza de la salvación.

    ResponderSuprimir

Related Posts with Thumbnails